Sabios Experimentados

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17 Nov
2017
Sabios Experimentados

En esta etapa que vivimos con tantos “influencers”, gurús y maestros de lo virtual y sin embargo, lo esencial, nos encontramos ante el incremento forzoso de grandes profesionales aventurados a la jerga de ser autónomo.

 

Sin nadie que le ayude, nadie que le guíe, con todo en contra, pero con mucha ilusión. Ser freelance o autónomo no es ser valiente, es estar extremadamente desesperado para encontrar una vía de luz en tu caminar, tras mucho tiempo de sombras y penumbras, de portazos en las narices, de contactos interesados que ya no están, etc…

 

¿Cuántos profesionales de verdad se ven envueltos en esta situación? ¿Cuánto talento se dejan las empresas en el camino por los prejuicios ante una oportunidad de contratación?

 

La verdad es que me sorprenden ciertas cosas, por ejemplo, una empresa que decide contratar en el área comercial exige titulaciones e idiomas para dar la oportunidad de entrevista, ya una vez que tengas eso, veremos a ver si tienes un mínimo de experiencia en ventas, que tampoco valdrá si aun teniéndola no corresponde con el sector de la misma. Aun así, si tiene algo de experiencia dentro del gran abanico de productos o servicios pues le generan una posibilidad de incorporarse. Hasta aquí lo que es un proceso “normal” dentro de las empresas, ahora bien, ¿Qué le va a exigir la empresa a ese trabajador? ¡Números! ¡Producción! Y dará igual, la carrera que tenga, los idiomas que sepa, etc… lo único que importa es que venda.

 

 

Digo yo, si lo que necesitas es una persona que produzca porque en vez de exigir titulaciones ¿Por qué no le das una oportunidad de demostrar su valía como agente comercial? Es decir, es posible que no tenga carrera, seguramente ande escaso de idioma, pero es muy probable que esté acostumbrado a trabajar en el ámbito comercial, que sepa moverse por la zona en cuestión, hasta tendrá contactos propios que te generen una apertura de mercado, hasta si me apuras, aportará valor a tus productos y servicios puesto que conoce la gestión externa con los clientes mejor que tú. ¡Solo tiene que aprenderse tus productos y servicios! Él/ella es comercial, ya sabe vender, sabe cómo empatizar, sabe desarrollar un speech, es consciente de su cometido y además no le asusta el trabajo porque lo conoce. Está acostumbrado/a a hacerse un nombre en los sectores en los que ha trabajado. ¿Y saben cuál es el motivo? Que la relación que un comercial establece con sus clientes es de por vida, lleve los productos que lleve, los clientes compramos por emociones, por esencia, por gestión de capital humano, luego está el precio, la oferta y la demanda, la competencia, etc… pero si tú eres de ley y lo demuestras, muy malo o muy caro tiene que ser tu producto o servicio como para que no te elijan a ti.  

 

Todos compramos a personas, no podemos dejar de dar una oportunidad a nadie, tenga la edad que tenga, tenga todos o apenas conocimientos de unos productos, si sabe vender, es cuestión de adaptarse. Pero jamás dejes a un buen profesional en la cuneta por ser mayor, por no tener titulaciones, por no saber un idioma, ayúdale y verás recompensado tu esfuerzo por mil. En actitud, en agradecimiento, en esfuerzo y sobre todo, en compromiso y lealtad.

 

Estos valores te los puede dar alguien experimentado de la vida, alguien con quien las “vacas flacas” se pasan de la mano, alguien con necesidades que sabe cómo debe comportarse ante la adversidad, y para todo esto, se necesitan personas, no títulos, personas con vida, con experiencia, con actitud positiva, con necesidades, con ganas de seguir creciendo siempre, esas, esas son las personas que quiero a mi vera, enfrente, detrás, al lado, porque jamás devaluaré a nadie por no estar titulado, siempre le daré la oportunidad de poder demostrar cuánto vale y si puedo, ayudaré a que mejore.

 

Es cuestión de actitudes, de querer, de no frenar, de no limitar, de ser y no tanto de tener, las personas son el enclave perfecto de cualquier institución privada o pública. Somos nosotros los que damos valor a las marcas, a los nombres, a las empresas, a los productos, somos las personas las mejores embajadoras de cualquier empresa en cualquier parte del mundo.

 

“Menos prejuicios y más oportunidades”

 

No estoy en contra de las personas tituladas, al revés, toda mi admiración por y para ellas, pero si estoy en contra de la discriminación laboral frente a las personas que con mucha experiencia pueden dar valor a las empresas y sacar el trabajo adelante, en el área que corresponda.

 

Demos vida a quién aporta vida, demos la oportunidad a quién se la merece, a quién la lucha, a quien por años y por experiencia tiene mucho que decir en nuestra sociedad.

 

Alberto Barranco

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