COACHING EJECUTIVO: 3 CLAVES PARA GESTIONAR UN EQUIPO EFICAZ

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21 Mar
2017
COACHING EJECUTIVO: 3 CLAVES PARA GESTIONAR UN EQUIPO EFICAZ

Un equipo se crea para alcanzar metas, clientes o proyectos que de manera individual no serían asequibles.

¿Por qué hay entonces equipos que no lo consiguen? Sin duda, esto puede ocurrir por múltiples motivos. Y aunque, no entraré profundamente en ellos, si voy a seleccionar 3 escenarios de ineficiencia para proponerte 3 posibles soluciones. Todas ellas enfocadas al factor humano, con un prisma sistémico y sobre las habilidades de gestión de equipos que trabajo habitualmente desde el coaching ejecutivo de equipos.

 

INEFICIENCIA 1

No se prioriza la relación, el sistema. En numerosas ocasiones el jefe  de equipo se encarga de gestionar a los miembros del grupo, sus problemáticas, sus circunstancias, sus emociones, su desarrollo particular… Queda relegado a un segundo plano la relaciones que se crean entre los miembros, el futuro del departamento, la comunicación que se instala en el sistema (un equipo de trabajo es un sistema relacional), las emociones por las que pasa el equipo cuando está trabajando, la imagen que de cara al exterior, etc…

CLAVE 1:

1: Gestiona al equipo como una unidad. Apúntate este principio del coaching sistémico CORAOPS; un equipo es más que la suma de sus miembros. Así pues, gestiona el equipo como si fuese un solo ente, un bloque elevado sobre los miembros del equipo. Sin descuidar el trato particular, prioriza la gestión del equipo, dónde quiere llegar como bloque, cómo se comporta en situaciones adversas, cómo fluyen las noticias en el equipo, en definitiva, sacar la máxima productividad a este sistema.

INEFICIENCIA 2. 

No se gestionan las emociones de un equipo. En sus estudios para “Inteligencia Emocional “ e “Inteligencia Social”, David Goleman indica que los equipos pasan por una media de 12 emociones a la semana. Más aun, que la gestión de las emociones de los equipos puede tener un impacto de hasta un 20% en el rendimiento del mismo. De manera que te invito a analizar esas emociones. En parte son la suma de las emociones de los miembros del equipo (ej: una persona que sufre una pérdida y el equipo se solidariza con su tristeza) y en parte pertenece de la propia relación profesional (la euforia al lograr un éxito conjunto de ventas). ¿Qué puedes hacer? 

CLAVE 2:

Emplea un lenguaje referido al equipo que proporcione una visión de las emociones globales. Utiliza para ello un lenguaje genérico, incluso cuando hables con solo una parte del equipo, que busquen una toma de consciencia del tipo: “¿Qué nos afecta?” “¿Qué recordamos de cuando nos pasó lo mismo el año pasado?” 2¿Cómo nos impactan los resultados de la competencia?” “Cuando nos reunimos por la tardes se crea cierto relax que nos dificulta la toma de decisiones”. Que los demás también se hagan responsables de qué pasa y cómo solucionarlos. Corresponsabilidad: las emociones colectivas se revierten mejor colectivamente. 

INEFICIENCIA 3.

No hay un objetivo común o consensuado. En estos años me he encontrado con departamentos, divisiones o áreas que ¡¡ ni ellos mismos se llaman equipo !!. Por pura definición de equipo: porque no tienen un objetivo común (o si lo tienen, no lo conocen siquiera). No hay visión, no conocen qué se espera de ellos como grupo o se limitan a vivir en el día a día. Puede ocurrir también que sí lo tengan pero impuesto. No se les ha consultado ni han participado en su definición. Ojo, no hablo de que desconozcan sus tareas, sino que falte actualizar el para qué de ese sistema.

CLAVE 3:

Proporciónales un sentido como equipo. Lo puedes traer tú como líder o co-crearlo entre todos. En muchas ocasiones facilito este proceso en los equipos, lo que suele generar un antes y un después en su desarrollo. Asegúrate que esa visión sea alcanzable y a la vez retadora. También que tenga un plazo temporal y, sobre todo, que suponga un crecimiento como equipo, es decir, que sea un desarrollo competencial; que no se quede en un objetivo operativo o de producción. Por ejemplo: ser un ejemplo de trabajo dentro de la empresa, integrar la innovación constante, fomentar la carrera profesional de sus miembros…   

 

¿Y qué gana un equipo con estas tres claves? Tiene identidad propia y arrastra a en sus éxitos y emociones positivas a sus miembros (sentido de pertenencia), define metas sobre la que orientarse, los valores cobran sentido, identifican un futuro que les ilusione, gestiona sus emociones productivamente, integra mejor a nuevas incorporaciones al grupo, y la implicación y la motivación crecen, lo que les acerca a una productividad óptima.

 

Juan Diego Salinas es Coach Senior Internacional en COACHING AIRLINES

y formador de coaches ejecutivos en CORAOPS

 

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